Acerca de este espacio

Gracias por estar aquí… Este es un pequeño surco donde se diseminan pequeñas semillas de vida y esperanza, un espacio para valorar todo cuanto ayude a germinar las pequeñas semillas de bondad, de vida y de verdad presentes en cada persona. Daremos, por tal motivo, especial importancia a los temas, obras y contenidos, relacionados con la experiencia de fe de los primeros cristianos, propiciando un acercamiento a los elementos característicos que dieron vida, desarrollo y consolidación al cristianismo en los primeros siglos, etapa reconocida como «Época Patrística», período de difícil encuentro y desencuentro con el mundo grecorromano, tiempo en donde los mismos contenidos de la fe cristiana lograron establecer un diálogo inevitable pero armonioso con la filosofía, generando y aportando una concepción singular a cerca Dios, su existencia, sabiduría y bondad; sobre el origen del mundo y su orden, así como el sentido mismo de la historia; sobre la esencia del ser humano, su lugar en el cosmos, la orientación de su existencia, su dignidad, libertad e inmortalidad. Queremos responder, con esta sencilla contribución, a la invitación y deseo profundo del Concilio Vaticano II de retornar a las fuentes de la fe y la vida cristiana, a fin de valorar la Iglesia como un organismo vivo y en un proceso continuo de desarrollo y crecimiento en el mundo, donde ha realizado en cada época su misión encomendada.

Este espacio busca ser, en definitiva, un aporte para alentar la búsqueda del verdadero descanso, siguiendo la enseñanza de aquellos que, desde el principio, buscaron, encontraron y mostraron, desde su propia experiencia, el camino de encuentro con quien el gran Agustín llamara «Eterna Verdad, Verdadera Caridad y Querida Eternidad», de quien él mismo decía:

«Cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí»». [Confesiones VII,10]

Esperamos sea de gran beneficio para tu conocimiento, vida y espiritualidad, más aún, fortalezca nuestra esperanza mientras peregrinamos en este mundo, a fin de que, reconociendo y valorando nuestra identidad y pertenencia a una comunidad con Tradición e historia, seamos capaces de disfrutar del caminar y mantenernos firmes hasta llegar a la meta…

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